A principios de siglo criticamos el todo vale de los medios de tv para conseguir audiencia pero lo asumimos como normal en Youtube. Ya está instaurada la youtubasura

Leo un periódico deportivo que Álvaro Ojeda, uno de sus periodistas más mediático a nivel de redes sociales tiene un nuevo videoblog. La cosa no tiene más misterio, eres periodistas deportivo, lo lógico es que hables de deporte y el formato en este caso se convierte en un valor añadido.

Me asusta el planteamiento del blog. “O conmigo o contra mi” se titula. “Hablaré como tú. Lenguaje de la calle, el taxi o la barra del bar. Siempre defendiendo mis ideales hasta el último segundo de mis vídeos. Te aviso, o me odiarás hasta el extremo o me defenderás a muerte. En mis seguidores no hay punto intermedio. Aunque, seas cual seas de los dos, seguro que me seguirás en redes sociales para aplaudirme o machacarme.”

Para que andar con rodeos ocultando el fin último del tema: hazme viral. Me da igual que me veas y compartas para decir “vaya payaso” o “ídolo, coincido en todo contigo”. El caso es generar tráfico a la web o minutos de reproducción en el canal de youtube.

¿Qué hay de malo en ello? Cada uno busca su nicho dónde quiere y puede. En este caso una persona que habla con lenguaje de la calle (esto lo deben dar en cuarto de periodismo) porque el lenguaje de un periodista es demasiado elevado para el pueblo llano. Porque ya no queremos información mascada, ni tecnicismos ni nada de eso. Buscamos que nos de su opinión o las noticias un señor de la calle, porque a ese le entendemos, porque opina como nosotros y dice lo que piensa “sin rendirle cuentas a nadie” (aquí ya me descojono del todo).

Y siendo prácticos insisto en que no me parece mal, su blog es una opción más que antes no existía: no te interesa, no lo veas. Hay miles de canales de youtube que no me interesan y en los que no pierdo el tiempo. Pero me hace gracia comparar esta situación con la vivida a y principios de siglo en la televisión y el fenómeno de la telebasura.

He compartido pasillos con periodistas que actualmente defienden íntegramente su profesión en distintos medios nacionales y era el primero en sorprenderme de que gente sin ningún tipo de formación copase los canales de televisión. No sólo eso, llenaban los canales doblando en audiencia a la competencia “cultural”. Había que prenderle fuego a Crónicas Marcianas, Aquí hay tomate, Sálvame… por no ser programas de calidad, por aborregar al pobre pueblo que veía lo que tenía, no había más opciones…

Bien, ahora tenemos todas las opciones que queramos. Nadie obliga a nadie a ver nada y de la marea de contenidos que es youtube sólo sobreviven los más fuertes. Un porcentaje muy pequeño puede vivir de ello, nada que ver con las noticias que vemos de año en año en las que invitan a que todo el mundo se haga un canal y le lloverán billetes.

  • ¿Sobreviven los mejores? Sobreviven los que son capaces de generar más tráfico, igual que pasaba en la televisión con la audiencia o en la prensa, y más en la digital, con el amarillismo.
  • ¿Quién puede juzgar si un contenido es de calidad? El señor de Google al margen, el único juez es el usuario con sus visitas y sus minutos de reproducción. Nadie puede decirnos que lo que nos gusta es bueno o malo.
  • ¿Dónde está el límite? Pues en los aspectos legales de youtube, por lo demás…
  • ¿Dónde encuentro la viralidad? Creo que el principal factor es el carisma propio de cada uno.

Lo que parece evidente es que ahora que somos juez y parte no tenemos mucho derecho a la queja y debemos aceptar la realidad en la que vivimos. Un vídeo de un señor sentado en un taburete a la entrada de su casa diciendo que no se quién le cae mal puede tener 100 veces más visitas que un elaborado informe en el que se detallen aspectos relevantes del juego, por seguir con el tema del deporte.

 

P.D. Conste que ya había algo de Álvaro Ojeda y que algunos de sus vídeos me han hecho gracia. No es mi intención señalarlo como creador de youtubasura. Como dije antes, cada uno elige, será por canales…

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